(14) El jefe tenía ya desempeñándose como jefe treinta años. Quince había desempeñado en una de las sucursales más pequeñas de la región del país. En ella se había estrenado y su labor no había sido para nada notorio. Se había caracterizado por recibir empleados retirados de otras sucursales, y en cierta manera era un contestatario en relación a las demás sucursales, pues con ese comportamiento, de alguna manera, desautorizaba a los otros colegas del gremio. Poco a poco hizo que esa sucursal fuera creciendo en cantidad de empleados; y eso hacía que en ella se encontraran empleados de todas las regiones y estados de todo el país, haciendo muy heterogénea esa zona de la empresa. Había allí una gran diversidad de características culturales. Los otros quince años los había desempeñado en la zona donde ahora se encontraba. Había mantenido el mismo comportamiento de recibir a gente de otras latitudes, pero que fueran del propio país. Ese detalle es importante de resaltar, pues no...
(12) La bala disparada si no tiene un objetivo específico como la de dar en un centro determinado, ya para matar, ya para dar en el círculo que se haya colocado en el frente como ejercicio de una diversión y deporte, tiene imprevisibles consecuencias. Si la bala es disparada en un enfoque concreto y si va en línea horizontal, hace menos daño de cómo si es disparada al aire y en dimensión vertical, porque no se sabe dónde, cuándo y cómo se va a detener en su punto muerto para descender, con su también mortífero descenso en una incerteza de los efectos de su caída. Hasta puede producir más daño y perjuicios, que cuando tiene un objetivo concreto. Si es disparada en horizontal, ya se supone una cierta distancia y un verificable choque que la frenará. Justo ahí se detendrá y hará los estragos que hará, pero los hará de manera inmediata. Mientras que si es hacia el aire, todo queda encapsulado a la dimensión de la incertidumbre. No se sabe que pueda estar sucediendo en todo el res...
(3) Nerio seguía exponiendo lo motivos en sus consideraciones sobre el apoyo del articulado. Realmente era convincente en su disertación. -- Además – continuó Nerio – ese señor – y se refería al jefe – viene dando señales de que no está bien. -- ¡¿Tú crees?! – refutaba con algo de inseguridad Damián que escuchaba con atención y peguntaba en algunos puntos concretos. Para Damián, Nerio tenía toda la razón en lo que estaba diciendo. Nerio manifestaba sinceridad, y una especie de enemistad o de distanciamiento hacia el jefe, del que a veces se expresaba de manera despectiva; y otras, de manera muy comprensiva, como un hijo que busca hablar con ternura y cariño de su padre, al que pretende proteger con su palabra. Se trataba de estar unos momentos en una postura de animadversión, y en otros instantes en ponerse cariñoso, y hasta escrupuloso, en sufrir por la herida que podría causar. -- ¡Pero…no entiendo! – buscaba una especie de equilibrio, Damián, a la situación ambiv...
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