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Capitulo 7

  (7) Lucas había comenzado a tomar el protagonismo en los acontecimientos de esos días. Su liderazgo natural le daba la aprobación en todo lo que hacía. Lucas empezaba a sentir que todo lo que hiciera le era permitido, pues contaba de manera tácita del aval del jefe, que no decía nada en contra. Todo iba saliendo de las mil maravillas. Lucas se caracterizaba por su gran sentido práctico y por su gran capacidad de estar al día en todo. Su facilidad de relacionarse con los grandes de la sociedad y de pactar con ellos alianzas económicas, eran su fuerte. Lo hacía con tanta naturalidad, y nada le parecía costarle el más mínimo esfuerzo. Lucas había aprovechado algunas de esas ventajas y encuentros para mejorar un poco también su entorno. Se había hecho construir una casa con todos los lujos posibles. Su casa era la envidia de todos los vecinos. En ella no faltaba nada. Donde Lucas ponía su mano, todo se embellecía y mejoraba, pues tenía un gran sentido de la pulcritud y de la estéti...

Capitulo 8

  (8) La bala que es disparada hacia el aire, sale con una fuerza que supera la velocidad de la luz. Las nuevas armas disparan con más velocidad superando a las anteriores. La bala sube con una intensidad y velocidad tan grandes que perfora todo lo que encuentra a su camino, empezando por el aire y el espacio por donde pasa. La bala deja atrás el zumbido que hace esa pequeña combinación de acero. Nada se le opone en su trayectoria y si un cuerpo material en cualquiera de sus variadas manifestaciones se encuentra a su paso, es traspasado sin clemencia. Sería el espacio y el aire las primeras victimas de ese impulso demoledor y desbastador que lleva el pequeñito envoltorio hecho para matar. La fuerza inicial es de tan gran fuerza que el pequeño bulto de acero no tiene otra posibilidad que salir impulsado a surcar los aires. Si tuviera animación propia, se podría decir que se trataría de un viaje alegre y divertido en una superación de todas las fuerzas “G” conocidas por cualquier a...

Capitulo 9

  (9) -- ¡Felicitaciones, Lucas! – era lo que resonaba en el ambiente sorprendido del entorno de Lucas. -- ¡Vaya… vaya! ¡No sabíamos cuánto te admira el jefe! – había comentado Ceferino a Lucas, quien se hallaba agrandado con esas palabras tan halagadoras del jefe Toribio. Eran, sin duda, un reconocimiento público de todos sus aciertos. Era justo que se hiciera y se hablara todo lo que se había dicho de Lucas. El jefe se había quedado muy poquito en ese reconocimiento. Pero, algo no andaba del todo bien. Algo de eso percibía Damián, y se lo había comentado a Matías. Por otra parte, el jefe había utilizado la justificación y se decía que había sido muy acertado en la asignación de Lucas para ese desempeño. Damián se preguntaba del por qué el jefe Toribio tenía que dar esas justificaciones, si nadie ponía en duda que había sido más que acertado; además era necesario que hubiese sido así por las cualidades y facilidades de Lucas. Ese dato de ponerse a la defensiva por parte del jefe...

Capitulo 10

  (10) Lucas se hallaba en la cima de su perentorio momento. Todo lo que hacía era bien visto y alabado. El jefe se estaba sintiendo contento porque todo iba bastante bien. Lucas se sentía contento y se iba realizando. Empezaba, por entonces, a ponerse en práctica, de manera camuflada la competencia. De nada servía el que se hubiese estudiado para conocer que se trataba de un comportamiento animal, al que habría que conocer, dominar y doblegar. Todos los que pertenecían a ese gremio eran preparados, y muchos de ellos ostentaban títulos académicos. Eso hacía pensar y presagiar, a priori, que eran conocedores de que el ser civilizados comportaría el superar al animal que todos llevamos dentro. Silverio tenía algunos comportamientos que llamaban la atención. La carcajada bullera, por una parte. Por otra, era notorio su desenfreno por comer. Cuando se hacían las reuniones mensuales, siempre había un pequeño refrigerio al terminar las reuniones. Se improvisaban a la salida del salón d...

Capitulo 11

  (11) Aquí comienza todo. Nos hallamos en el momento crucial de toda la trama y todo el desenvolvimiento. Aquí comienza a comenzar todo. En este preciso momento se estaban jugando todas las cartas, y había que dejar las de más valor debajo de la manga o en el zapato, para su justo momento. Se trataba de hacer ver al contrario que se tenía una mala combinación de cartas, y que se tenía todas las de perder. Había que dejar que el adversario elevara la apuesta, una y otra vez, y había que demostrar que se estaba intimidado. Eso le daría al contrincante mucha seguridad. Pero había que hacerlo todo con mucha habilidad. -- ¡Mandó a decir Toribio, que, por favor se someta a una auditoria! – había dicho Silverio a Lucas en una de las encomiendas, pues lo mensajes de entre el jefe y Lucas seguían sus idas y venidas. Y los puntos divergentes iban en aumento.  -- ¡¿Pero, por qué no viene el propio jefe a hablar conmigo?! – le había contestado Lucas a Silverio. -- ¡Nosotros sim...

Capitulo 12

  (12) La bala disparada si no tiene un objetivo específico como la de dar en un centro determinado, ya para matar, ya para dar en el círculo que se haya colocado en el frente como ejercicio de una diversión y deporte, tiene imprevisibles consecuencias. Si la bala es disparada en un enfoque concreto y si va en línea horizontal, hace menos daño de cómo si es disparada al aire y en dimensión vertical, porque no se sabe dónde, cuándo y cómo se va a detener en su punto muerto para descender, con su también mortífero descenso en una incerteza de los efectos de su caída. Hasta puede producir más daño y perjuicios, que cuando tiene un objetivo concreto. Si es disparada en horizontal, ya se supone una cierta distancia y un verificable choque que la frenará. Justo ahí se detendrá y hará los estragos que hará, pero los hará de manera inmediata. Mientras que si es hacia el aire, todo queda encapsulado a la dimensión de la incertidumbre. No se sabe que pueda estar sucediendo en todo el res...

Capitulo 13

  (13) Algunas especies de animales llevan en sus genes, de manera instintiva, la necesidad de desplazar al más débil. De entre algunas especies de aves, el primer pichón en nacer busca deshacerse de los huevos que todavía no han perforado sus conchas para traer a la luz del día a otro ejemplar de la misma camada. O si nace, a la hora en que sus padres vienen con el alimento en sus picos, no deja que el otro se alimente para que se muera desnutrido. Algunos otros van empujando con sus incipientes alas hasta la orilla del nido los huevos restantes, o a los mismos hermanos más débiles para arrojarlos al vacío, porque se trata de la sobrevivencia del más fuerte. Y se trata de algo natural, ya programado por el instinto de conservación. Igual sucede entre los seres humanos. La civilización y el ser civilizados, es en parte para conocer, dominar y superar esos instintos animales que todos llevamos dentro. A más instrucción, se supone que esa animalidad instintiva debe ser más domi...